Japón: El cisne negro que podría sacudir el crédito global

Japón: El cisne negro que podría sacudir el crédito global

Si, los rumores son ciertos. Ad portas de la tercera guerra mundial que ha desatado la disputa por Groenlandia, el país asiático ha destacado en las noticias, no por conflictivos, sino por el factor económico que ha puesto sobre la mesa. Aquí te lo contamos.

Japón ha vuelto a subir los tipos de interés y ha vuelto a tocar un tema delicado que podría convertirse en la bomba de relojería del 2026: ¿Cómo frenar la inflación sin romper su propio mercado de deuda?

Si los bonos japoneses llegan a ofrecer más rentabilidad, gran parte del dinero japonés volvería a casa, dejando de comprar deuda estadounidense. Si esto pasa, a largo plazo se podría encarecer el crédito y meter más tensión al escenario de la economía global.

¿Será Japón el foco económico que nadie vio venir en 2026? Primero que todo hablemos de los conceptos de “cisne negro” y “bomba de relojería”, para no partir perdiéndonos en tecnicismos.

¿Por qué se habla de Cisne Negro y Bomba de Relojería?

Cisne Negro es un término que viene directamente del libro The Black Swan, de Nassim Nicholas Taleb, filósofo y ex operador financiero, quien definió las pautas para entender la incertidumbre, el azar y los eventos extremos en economía.

Un cisne negro se define por tres factores:

1.- Es impredecible o muy poco probable

2.- Impacto enorme

3.- Racionalizado después de que pasa (Era obvio que iba a pasar)

Los eventos recientes en donde se puede encontrar un ejemplo, es en la crisis financiera del 2008, o en los tiempos del COVID-19, pero también se puede ver en colapsos bancarios inesperados. Un cisne negro no es algo malo, simplemente es algo fuera de los modelos normales, y de lo cual, se puede sacar provecho.

Por lo demás, una Bomba de Relojería es una metáfora para hablar de un problema latente. Algo que existe, que se sabe que es peligroso y que aún no explota, pero, que eventualmente lo hará. En economía se usa para deudas insostenibles, burbujas, sistemas financieros frágiles, etc.

Lo interesante de juntar estos dos conceptos, es que el riesgo se conoce y la forma en la que se manifiesta ese riesgo es inesperada. Estamos hablando además, de que a nivel global podríamos ver subidas bruscas de tasas, venta masiva de bonos, crisis de liquidez y más.

Ahora lo incómodo, a Japón se le acabaron los tiempos de tasas de interés en cero. En diciembre el Banco de Japón subió su tasa a 0,75%, el nivel más alto alcanzado en los últimos 30 años. Aquí es donde el mercado se pregunta: ¿Y si sigue escalando este año?

El dilema japonés: Controlar la inflación sin romper su propia deuda

Japón está en la cuerda floja, por así decirlo. Sucede que necesita contener presiones inflacionarias, mientras que en paralelo, subir tasas en un país acostumbrado durante décadas a rendimientos mínimos, es jugar con fuego, porque su mercado de bonos y sistema financiero están calibrados para otra realidad.

Además, el mercado ya visualiza que podrían venir más alzas. Una encuesta apunta a que el Banco de Japón podría llevar la tasa a 1% o más para fines de septiembre de este año, con un nivel terminal de 1,5% en el tiempo. 

Japón: Protagonista del mercado de Treasuries

Este es el punto que asusta, pues Japón es el mayor tenedor extranjero de deuda del tesoro de Estados Unidos, del orden de US$1,2 billones (trillions anglo).

Esto significa que si el país asiático compra con ganas Treasuries, ayuda a mantener los rendimientos más contenidos, pero si deja de comprar, o si empieza a rotar parte de esa demanda hacia bonos japoneses, todo el panorama cambia.

La pregunta que nadie quiere responder es: ¿Qué pasa si a los japoneses les conviene quedarse en casa? Hablando de inversiones, obviamente. Si los bonos japoneses ofrecen rendimientos más atractivos, el incentivo a repatriar capital aumenta.

Y cuando un comprador estructural se te corre del mercado, el precio lo nota. Sobre todo un comprador como lo es Japón.

Efecto dominó: De Japón al crédito global

Vamos al grano: Si cae la demanda por Treasuries, sus rendimientos tienden a subir. Y cuando suben los rendimientos de EE. UU., suben muchas referencias globales. Eso se traduce en algo muy concreto: Créditos más caros para:

- Gobiernos que refinancian déficits

- Empresas que viven del mercado de deuda

- Consumidores que sientan la tasa en hipotecas y créditos

Aquí es donde aparece el riesgo para este 2026, como dirían las galletas chinas: No necesitas una catástrofe, basta con un ajuste de condiciones financieras en un mundo que ya está sensible.

El Yen, la volatilidad y el Carry Trade desarmándose

Primero que todo: ¿Qué es el Carry Trade? A grandes rasgos es endeudarse barato por una moneda con tasas bajas, en las que por años, el Yen fue rey aquí, y luego metas ese dinero en activos que pagan más. Te quedas con la diferencia y todos felices mientras el tipo de cambio no traicione.

El problema es que el Carry Trade es un castillo de cartas esperando caer. Nadie lo cuestiona mientras no caiga, y más cartas le pones, pero si cambian las tasas o la moneda empieza a moverse fuerte, la caída será rápida y violenta.

A esto súmale el tema FX (Forex). El Yen ha estado bajo presión y la conversación pública sobre volatilidad cambiaria está fuerte, tanto en Japón como desde Estados Unidos. Si el Yen deja de ser moneda barata para financiar todo, las posiciones de Carry Trade se cierran.

El tema aquí es que cuando se cierran a la mala, es con ventas, coberturas apuradas y todos en plan de “Sálvese quién pueda!” Porque el castillo de cartas se cae, pero nadie quiere caer con él. Todo esto ha sido tema de análisis cuando el mercado se asusta y quiere liquidez.

Inversiones: ¿Japón es riesgo?

Aquí viene la magia: Bonos y acciones cuentan diferentes historias. Mientras el mercado de renta fija japonés puede sentirse como zona de tensión, hay quienes ven una oportunidad en la bolsa japonesa, básicamente por factores más micro y corporativos, como recompras de acciones, mejoras de eficiencia y retorno al accionista.

En otras palabras, este 2026 Japón podría ser el foco de riesgo sistemático por el lado de la deuda, pero al mismo tiempo, tenga oportunidades selectivas en renta variable. Claro que podría sonar como una contradicción, pero no, es el frío y duro mercado.

La idea con todo esto es mencionar que Japón tiene el tamaño y el rol financiero para transformarse en un catalizador que nadie está mirando aún. Si el Banco de Japón sigue normalizando tasas con rendimientos locales más altos y siendo el mayor tenedor extranjero de Treasuries, el tablero global puede moverse más rápido de lo que se espera.

¿Cuánta tensión extra aguanta el crédito global si Japón deja de ser un proveedor silencioso de estabilidad? Coméntanos en X qué crees, y como siempre, recuerda pasarte por nuestro Ig, donde subimos contenido nuevo todas las semanas.